El amor y las relaciones de pareja: cómo romper patrones negativos y cultivar la conexión emocional

Introducción.

En el pasado el amor carecía de reconocimiento como un tema digno de estudio. Ninguna emoción recibía tal consideración. Las emociones eran consideradas irracionales y, por lo tanto, se les miraba con sospecha. Y el amor, siendo la más irracional de todas, no era considerado como un tema apropiado para los científicos.

Durante la década de los 90, las emociones comenzaron a surgir como temas legítimos de investigación. La alegría, la tristeza, el enojo, el miedo y, por supuesto, el amor, empezaron a ocupar un lugar en la agenda de conferencias académicas en diversas disciplinas, que iban desde la antropología hasta la psicología y la sociología. Se hizo evidente que los sentimientos no eran simplemente aleatorios y carentes de sentido, sino que poseían una lógica e «inteligencia» propia. 

El amor como necesidad básica. 

Teoría del apego:

“La teoría del apego” sostiene que el amor romántico y las relaciones de pareja se basan en los mismos principios fundamentales que la conexión entre los niños y sus cuidadores primarios. Según esta teoría, desarrollada por John Bowlby y posteriormente ampliada por otros investigadores, los seres humanos tienen una necesidad innata de establecer lazos emocionales seguros con otros individuos, especialmente en situaciones de amenaza o estrés.

El amor como sistema de supervivencia: Necesitamos una conexión especial con otros para estar bien/sobrevivir. Igual que los animales necesitan la manada o el rebaño o el bebe a sus cuidadores. Es una necesidad básica de supervivencia.

El amor es:

  • Un sistema de supervivencia completamente lógico.
  • Una necesidad básica desde que nacemos hasta que morimos.
  • Nuestra única defensa con al “inanición emocional”.
  • Un refugio de seguridad y fuerza.  La “Dependencia efectiva”, termino acuñado por Bowlby para referirse a la fortaleza que supone el poder acudir a los seres queridos en busca del apoyo necesitado y saber que van a responder.

Los conflictos de pareja y el miedo. 

La falta de respuesta emocional:

Sin embargo, cuando nuestra pareja no está emocionalmente presente o no responde de manera adecuada, nos vemos abrumados por emociones como el enojo, la tristeza, el dolor y, sobre todo, el MIEDO. 

El miedo como pánico primario:

Todos experimentamos cierto grado de temor cuando tenemos desacuerdos o discusiones con nuestra pareja. Para aquellos de nosotros que tenemos vínculos seguros, el miedo es algo pasajero. Se disipa fácil y rápidamente cuando nos damos cuenta de que no hay una amenaza real o cuando confiamos en que nuestra pareja nos brindará consuelo si se lo pedimos. Sin embargo, para aquellos con vínculos inseguros, el miedo puede resultar abrumador (el neurocientífico Jaak Panksepp se refiere a esto como «pánico primario»). 

Patrones negativos en las relaciones de pareja. 

Estrategias de protección:

Cuando experimentamos MIEDO (que se manifiesta como «pánico primario»), nuestras acciones se ven impulsadas más por la emoción que por el pensamiento. Y solo tenemos dos formas de protegernos y a la vez mantenernos agarrados a las conexiones con nuestras parejas.

  • Una opción es evitar el conflicto, lo que implica amortiguar nuestras emociones para apagar y negar nuestras necesidades de conexión («No permitiré que me lastimes. Intentaré relajarme y mantener el control, me alejaré»). 
  • La otra opción es escuchar nuestra ansiedad y luchar por el reconocimiento y la respuesta que necesitamos… Volverse exigente y crítico («¡Pon atención a mis necesidades! ¡Acompáñame! ¡Te necesito!»).

Influencia de experiencias pasadas:

La estrategia que elegimos de forma inconsciente cuando nos sentimos desconectados, refleja en parte nuestra disposición natural, pero principalmente está influenciada por las lecciones que aprendimos en conexiones importantes del pasado (como nuestra familia de origen) y en el presente. Además, a medida que avanzamos en nuevas relaciones, nuestra estrategia no se fija. Podemos ser críticos en una relación y retraídos en otra, ya que seguimos aprendiendo y adaptándonos a cada experiencia única. 

Esta situación crea una espiral descendente en la que las cosas empeoran cada vez más. Cada persona asume lo peor y se desconecta aún más. ¿Por qué no escuchamos las señales de atención y conexión de los demás? Porque, en medio de nuestro pánico, no sabemos cómo comunicarnos en el lenguaje de la conexión. Tendemos a exigir o alejarnos, en lugar de pedir de manera adecuada.

Es común que se caiga en un patrón de interacción  donde uno se vuelve crítico y agresivo y el otro se vuelve defensivo y distante.

Superando los patrones negativos 

La necesidad de comprender los principios fundamentales:

se suele considerar que el conflicto y las luchas de poder son los problemas fundamentales en las relaciones de pareja. Por lo tanto, se les ha enfocado en aprender sobre la negociación y la comunicación como forma de gestionar los conflictos. Sin embargo, esto aborda solo los síntomas y no la raíz del problema. Es como decirle a personas atrapadas en una danza interminable de frustración y distancia que lo que deben hacer es cambiar los pasos, cuando en realidad lo que necesitan es cambiar la música alocada que suena. 

Podemos emplear numerosas técnicas para abordar las diversas formas de sufrimiento en las parejas, pero hasta que comprendamos los principios fundamentales que rigen sus relaciones amorosas, no seremos capaces de comprender verdaderamente los problemas del amor ni proporcionar una ayuda duradera a las parejas. El patrón de demanda y retirada no es simplemente un mal hábito, sino que refleja una realidad más profunda: estas parejas experimentan una carencia emocional. Han perdido su fuente de apoyo emocional y se sienten despojadas. Anhelan desesperadamente recuperar ese sostén perdido. 

Las soluciones convencionales no abordan los anhelos ni los esfuerzos desesperados por mantener la conexión emocional. No enseñan a las parejas cómo reconectarse o mantenerse unidas. Las técnicas que se les han enseñado pueden interrumpir una discusión, pero a menudo refuerzan los temores de ser rechazados y abandonados, cuando lo que las parejas realmente necesitan es fortalecer sus vínculos.

Como amantes, caminamos juntos en una cuerda floja, delicadamente equilibrados. Cuando los vientos de la duda y el miedo soplan, si entramos en pánico y nos aferramos desesperadamente uno al otro, o si nos alejamos bruscamente buscando protección, la cuerda se balancea más y más, volviendo nuestro equilibrio cada vez más precario. Para mantenernos en la cuerda, debemos movernos juntos, respondiendo a las emociones del otro. Cuanto más nos conectamos, más armoniosamente nos balanceamos. Es en ese equilibrio emocional donde encontramos la estabilidad. 

los puntos cruciales son los siguientes:

  1. Las poderosas emociones que surgen en las parejas son todo menos irracionales; tienen mucho sentido. Cuando una persona no se siente segura, es esencial que busque refugio o se retire del peligro.
  2. Los patrones de interacción son una manifestación de la protesta contra la desconexión, y la situación empeora a medida que cada resultado negativo genera más miedo y mayor desconexión. 
  3. Sin embargo, cuando las parejas pueden aprender a identificar los ciclos negativos mientras están sucediendo y optar por hacer las cosas de manera diferente, es decir, buscar la conexión, pueden sanar y construir un vínculo de intimidad.

Compartir emociones vulnerables:

Sin embargo, incluso cuando las parejas aprenden a reconocer los patrones negativos, siguen repitiéndolos debido a que son hábitos automáticos. Por lo tanto, es necesario que aprendan a compartir «emociones vulnerables» como tristeza, miedo, humillación o vergüenza, que no suelen manifestarse en los momentos de tensión, pero están presentes bajo capas de emociones más superficiales. Hablar más abiertamente sobre estas emociones vulnerables, tal vez por primera vez,  y especialmente si son escuchadas y respondidas en sintonía, ayuda a sentirse más seguros el uno con el otro.  Este enfoque les permite romper el ciclo y crear una base más sólida de vinculación.

Cultivando la conexión emocional 

Asumir riesgos y expresar los miedos:

El siguiente paso implica estar dispuestos a asumir riesgos al hablar más detalladamente sobre nuestros miedos. Cuando las parejas pueden tener un diálogo abierto acerca de sus miedos, logran una mayor conexión entre ellos, lo que fortalece la intimidad de la relación. 

Creando un espacio seguro:Al abrirnos y compartir nuestras vulnerabilidades, creamos un espacio seguro para comprendernos mutuamente y cultivar una mayor cercanía emocional.

Conclusión.

Comprender los fundamentos emocionales del amor y romper los patrones negativos son elementos clave para cultivar una conexión duradera y satisfactoria en las relaciones de pareja. La sanación emocional y la creación de un espacio seguro para compartir vulnerabilidades fortalecen la intimidad y el vínculo en la relación.

Al reconocer que el amor es una necesidad básica y que nuestras experiencias pasadas y presentes influyen en nuestras respuestas emocionales, podemos trabajar para superar los patrones negativos y construir relaciones amorosas más saludables y satisfactorias.